Ha llovido mucho desde entonces.
Se han empezado guerras desde entonces.
Ha desaparecido gente.
Se ha reencontrado a algunos de ellos.
FreeWorld ha aparecido.
Y, por fin, ha llegado el día. Sí, ha llegado el día en que Miike Snow de señales de vida de nuevo, que ya iba siendo hora, sinceramente. De hecho, estas 5 frases de arriba llevan unas cuantas semanas escritas a la espera de lo que ha ocurrido hoy. No, no ha muerto ninguno de ellos, aunque con la ola de desapariciones en el mundo de la música, tampoco me extrañaría demasiado.
Lo que ha pasado hoy es que han sacado el videoclip oficial de la canción. POR FIN.
[embedyt] http://www.youtube.com/watch?v=XIHQ4U043-M[/embedyt]
El primer análisis mental y completamente involuntario que hice de la canción es que trata una temática obsesiva y posesiva. Pensé que se trataba de la forma de pensar de un hombre que por la razón que sea pierde a su mujer y dice que quiere ser un poco más como Genghis Khan, que no quiere que su ex-chica salga con nadie más que él. Una especie de “o conmigo, o con nadie”, esa frase tan horrible que suele escucharse antes de un asesinato.
También pensé en que podría ser que tratara el machismo redomado de algunas personas (como por ejemplo lo mencionado anteriormente), una crítica a la sociedad que está mal de la cabeza y que estando en los tiempos que estamos, esto no debería pasar. De hecho hay una parte en la canción que dice que no quiere estar con ella, pero que no puede ser libre ya que él es egoísta y obsceno. Al principio también dice que no tiene derecho a preguntarle a la mujer con quien va a salir por la noche pero que le duele la cabeza sólo de pensar que puede haber otra persona en su cama. Al menos esto nos da a entender que aunque el hombre tiene pinta de estar algo mal de arriba, es consciente de que lo que piensa no acaba de ser correcto del todo.
Y, entonces, llegó el videoclip para volarme la mente (de la expresión en inglés “Blow my mind”) y destruir todas mis teorías.
[embedyt] http://www.youtube.com/watch?v=P_SlAzsXa7E[/embedyt]
En las primeras escenas se puede ver a unos soldados y a un tipo calvo caminando por un pasillo, que da a una sala con unas escaleras y unos cuantos científicos toqueteando cosas en sus máquinas. A los 15 segundos de empezar ya podemos observar que es una especie de referencia enorme a las películas antiguas de James Bond, 007, y el “malo”, para este homenaje yo diría que eligieron a Ernst Stavro Blofeld (en el que también se inspiró el Doctor Maligno, de Austin Powers y este, a su vez, fue inspiración para crear el personaje de Wert [el ex-consejero de educación de España] en el programa Polònia, de TV3 [televisión autonómica de Catalunya]). Hay que ver, menudo lío.
De hecho, en la misma página del grupo, acaban de publicar ahora a las 20:00 del 13 de enero de 2016 este gif (al que yo le he añadido el segundo) así confirmando mis sospechas que, bueno, tampoco era que fuese muy difícil darse cuenta.


Siguiendo con el videoclip, podemos observar que Sir Malote, como vamos a llamar al hombre calvo a falta de un mejor nombre, toquetea un panel y se acerca a un científico (haciendo movimientos “bailatorios”) que le da el activador del láser que se supone que tiene que cortar al señor Bond por la mitad. Bond, por la cara que pone parece que se de por muerto a sí mismo. Algo suena en la base, se enciende una luz roja y se desactiva todo, dejando a Sir Malote con una cara de “mi gozo en un pozo” bastante frustrante. Sorprendentemente le vemos llegar a su casa, donde le esperan su mujer y sus dos hijos (niño y niña). Se nota que no está contento pero intenta disimular. Su mujer se da cuenta. El tema general de esta parte del videoclip es que vemos a Malote y parece que piensa cómo terminar con la faena rápidamente mientras han dejado a James durmiendo en la mesa metálica de la base, atado y todo, ahí sin almohada ni comida. Como tortura, está trabajada sin duda alguna.
Sir Malote sale de la cama despavorido y de un salto vemos cómo pasa de estar en su casa a estar en la base bailando de una forma muy gayer. Bond lo está flipando a mares en ese momento. Manda activar otra vez el láser y tiene el activador en la mano. El tipo de la mesa metálica anteriormente mencionado se vuelve a dar por muerto. Vemos a Malote dudando de qué hacer. Inconscientemente tiene tapada la etiqueta del botón verde y mira al botón rojo que pone “kill” (matar en inglés). Seguidamente destapa la etiqueta del botón verde donde pone “release” (soltar, dejar libre, en inglés).
Vemos cómo contra todo pronóstico, suelta a James Bond (por dios léase con “J” de Juan y con entonación española) y todo el mundo le apunta con un arma, a lo que Malote da una señal para que no se le dispare mientras el preso intenta escapar. Pero, este se queda en la puerta, pensativo, se da la vuelta y, señores y señoras, se PONE A BAILAR CON MALOTE de la forma más gayer que os podáis imaginar. ¡Síndrome de Estocolmo, ven a mí y déjame embadurnarme en tu ser! Todo esto, claro, pasa ante la visión de los atónitos soldados que no mueven un sólo músculo. A continuación podemos ver como Malote llega a su casa, esta vez realmente feliz (ya os imagináis porqué supongo) donde le esperan sus hijos (niño y niña) y ¡EL SEÑOR BOND! Reinventemos historias! Seguidamente se les ve bailando en la base, compartiendo la cena y en la cama leyendo, mientras los dos sonríen de oreja a oreja porque han descubierto su orientación sexual y son la mar de felices. Para terminar, vemos como la imagen se vuelve verde y nos da a entender que estamos viendo el monitor de una cámara que está mirando una mujer que resulta ser nada más ni nada menos que la ex-pareja de Sir Malote. Vemos un primer plano de su cara y dice que necesita ser más como Genghis Khan, y mantenerle con ella y nadie más. El final es este:
Señoras y señores, Miike Snow ha hecho una obra maestra de videoclip para una muy buena canción. Me ha dejado con muchas ganas de escuchar su próximo disco, que saldrá en abril de este año, si no me equivoco y, sin duda, me gustaría ver una película con la temática del corto. Esta vez se han lucido, y mucho.
Redactor: Víctor Gallardo
