En la vida de todo fotógrafo llega el momento en el que se pregunta si su equipo está desfasado, o incompleto o si directamente tiene mono y necesidad real de hacerse con algo mejor. Esto es así. Ocurre cada día, en millones de lugares. Decid no al maltrato de fotógrafos y a su adicción al material que cuesta un ojo de la cara. Tolerancia 0 a… se me va… se me va…

El asunto es que a mi, ese gran momento me llegó por primera vez a finales del 2016, cuando mi para nada querido objetivo 18-55 decidió dejar de enfocar correctamente de la noche a la mañana, cosa que como os imaginaréis me hizo una gracia tremenda. Las risas fueron muy intensas y lo mejor es que me jodió el final del curso de fotografía de viajes, ya que no podía presentar selección de material (imágenes) por falta de material (fotográfico). Qué irónico y redundante es todo.

Así pues, sabiendo el presupuesto que tenía, me puse a mirar objetivos y cámaras, porque aunque la D3200 funcionase a la perfección, me estaba empezando a quemar el tema del ruido en encuadres con poca iluminación.

Me topé con la gama D7000 y me fui directamente a la 7200 pero después de pensarlo y contrastar, me di cuenta de que realmente era lo mismo que una 7100 pero con wifi y 4 pijadas más.

Decidí, al final, comprarme la D7100, que es de la que hablaremos, con un objetivo Tamron 18-200mm a f3.5-6.3 y un Nikkor 28mm fijo a f2.8. Hay quien dice que me tendría que haber agenciado un 50mm a f1.8. Cierto es, pero ya llegará, no os preocupéis.

Llevo ya 4 meses muy intensos con esta cámara y os puedo asegurar que es mucho mejor de lo que me esperaba, a parte de que todavía no he llegado al pleno potencial por desconocimiento puro de algunos de los diales y botones. Un buen fotógrafo nunca mira las instrucciones, descubre las funciones de la cámara a prueba y error, así es como a uno se le queda en la memoria lo que hace cada cosa, cuando la caga completamente, se cabrea y rectifica.

Esta cámara, por desgracia tampoco es FullFrame (FX) así que el zoom gratuito me lo llevo igual, pero eso no es ni por asomo una jodienda.

Así de primeras, la cámara se nota mucho más grande que cualquiera de una gama inferior que se haya tenido en las manos. Parece mucho más sólida y consistente, aunque sigue faltándome un poco de empuñadura por abajo.

También uno puede llegar a asustarse con el primer vistazo dado que hay muchos diales y muchas ruedecitas y botones. Si venimos de otra réflex de Nikon, sabremos para qué sirven la mayoría de ellos pero habrá otros que os dejarán con una cara de póker más intensa que el meme que corre por internet. Todo es darle tiempo, no os preocupéis.

Esta D7100 es de 24,1 mpx, lo que supone un retroceso de 0,1 mpx en mi caso, cosa que pago encantado de la vida. Lo que es cundir, cunde.

En la parte de arriba a la derecha nos encontramos con el disparador, los botones de grabación, foco y demás, el disparador y ojo, dos diales. El de delante (al que se accede con el dedo índice de la mano derecha) sirve para controlar el parámetro “f” de la cámara mientras que con el otro, el que está en diagonal a la pantalla, calibraremos el tiempo de exposición, el ISO, la calidad de imagen y el balance de blancos jugando con los botones que están al lado izquierdo de la pantalla.

Arriba a la izquierda empieza donde me pierdo. La “rueda” de arriba sirve para lo que suelen servir todas las de las cámaras réflex, un montón de opciones inútiles que lo único que van a provocar va a ser entorpeceros a la hora de aprender a usar el manual (M). Esta está bloqueada por un botoncito muy majo que evita que se nos vaya la mano mientras estamos concentrados en el disparo.

La “rueda” de abajo se puede mover al pulsar el botoncito que está a la izquierda y que lo mantiene bloqueado y las opciones sirven para algo relacionado con el sonido de obturación de la cámara o algo parecido. Sé seguro que la “Q” es de “quiet”, que en inglés quiere decir “silencioso”. El resto debería volver a mirármelo pero las instrucciones me llegaron en alemán y da pereza ponerse a traducir mentalmente. Es un idioma endiablado.

En la parte lateral izquierda encontramos un montón de conectores: micro, mini-usb, micro-hdmi, GPS (lol) y jack para auriculares. A día de hoy yo diría que no he usado ninguno todavía. Tiempo al tiempo.

En la parte lateral derecha encontramos una tapa desplazable que ¡oh gran sorpresa! ¡Tiene hueco para dos tarjetas SD! Esto es muchísimo más útil de lo que pueda parecer ya que podemos configurar que ocurre con cada una de las dos tarjetas. Podemos decidir si cuando se acaba una empieza a ocuparse la otra, si en una queremos los RAW y en la otra los JPG, si queremos que en una se graben vídeos y en la otra se hagan las fotos… en fin, a gusto del consumidor.

En este caso el micro de la cámara parece completamente funcional y útil (no como el mierdazo de la D3200)

En cuanto al vídeo, aunque apenas lo he probado, decir que graba a 60fps 1080p. Es digno de ser destacado.

En cuanto al sensor y su respectivo ISO, puedo decir que da muy buen resultado en entornos oscuros, incluso en 3200 o 6400 se pueden sacar cosas muy interesantes. Incluso en HI0,5 da buenos resultados. Flipad. Esperad que os pongo un ejemplo gráfico del ensayo de unos amigos el otro día.

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Si sentís la necesidad de ver más muestras en entornos oscuros, os podéis pasar por mi página de facebook, donde todos los álbumes posteriores al concierto de Adala están hechos con esta cámara, excepto el del Rototom 2016, que está hecho con la D3200.

Y ahora es cuando toca hablar de la batería. Se supone que aguanta 995 disparos. MENTIRA.

Es… Bueno, que mejor que deciros que en estos 4 meses solo la he tenido que cargar 4 veces, nunca se me ha acabado en medio de una sesión/concierto y el otro día, por hacer la prueba, me propuse ver cuantos disparos podía hacer sin recargarla. De momento llevo 1369 fotos hechas sin volver a recargarla y queda UN MALDITO 24% todavía, disparando solo en RAW y manteniendo la pantalla apagada el 90% del tiempo, no por necesidad sino por evitarme brillos innecesarios que puedan distraer en los conciertos.

Señores y señoras, esta cámara hasta ahora no me ha dado ningún disgusto y espero que así continúe durante mucho tiempo. Toquemos madera.

Y rescatando unas sabias palabras que dijo Jack Johnson hace ya un tiempo,

So I pictured us standing there just Just staying away from time Just watching it like a river as it slowly washes by.

 Tetrahydrocannabinol

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