Hace unos días volví a cruzar la Puerta a la Psicodelia. Siempre es toda una experiencia pasar por allí. Y sí, todavía no están preparados para salir a la luz.
Me preguntaron si yo podía encargarme de ir haciendo grabaciones para acumular material y demás y yo, lógicamente acepté el encargo.
Así pues, después de revisar el local, vi que por la situación de los amplificadores, a la hora de grabar no se iba a oír absolutamente nada así que nos pusimos a “redecorar”.
Haceos una imagen mental si podéis (y si no, tranquilos que colgaré un plano hecho a “mano alzada” para que lo entendáis).
Lo primero que hicimos fue despejar de mierda el local. No es que estuviese sucio ni mucho menos, de hecho suele estar muy limpio, me refiero a cosas de poca relevancia. Las acumulamos todas en la esquina de arriba a la derecha (en el plano, detrás del sofá).
Seguidamente movimos los amplificadores que estaban delante del “sofá 1” en el plano y movimos dicho sofá hasta la posición indicada. A continuación, movimos el “sofá 2” hasta su posición correcta en el plano y pusimos las bicicletas que suele haber allí detrás del mueble.
Lo que hicimos justo después de eso fue colocar los amplis en el lugar donde debían estar y el batería propuso hacer un ligero cambio en la posición general de los músicos que, después de haber grabado un par de vídeos así, debo reconocer que era la más viable posible.
Pusimos el teclado, y los asientos y nos sentamos en los sofás para tranquilizarnos un poco. La faena había sido dura pero mereció la pena.
Nota: disculpad por el artículo de transición, pero era necesario. En el siguiente contaré cosillas más interesantes. Promesa.