Para qué nos vamos a rallar cuando Beirut saca un nuevo disco. Ya hace unos años que cada vez que un artista reconocido mundialmente saca un nuevo disco lo primero que pienso es algo así como “Por dios no la cagues como hizo Pink Floyd con ‘The Endless River‘ o Mike Oldfield con ‘Man On The Rocks‘”, pero con Beirut esto no ocurre.

Todos sabemos que cuando van a sacar un nuevo trabajo va a estar medido al milímetro y hasta cierto punto desacompasado, cosa que no hace más que añadirle atractivo al asunto. Su música se resume entre un folk americano mezclado con ciertos tonos de europa del este junto con el vals y si me tiráis mucho de la lengua, o de las manos, incluso se mezcla con el reggae. Sí, no puedo evitarlo, os jodéis. No os miento.

Para Gallipoli, título del álbum lanzado hace menos de una semana (1 de febrero), la buena gente de este grupo sigue básicamente en la línea de sus trabajos anteriores, aunque esta vez empiecen ya de buenas con una especie de pseudotestamento curioso, todo es extremadamente chill y melódico, con ciertos tonos a marcha militar, y con algunos sonidos chirriantes pero nada molestos a medida que avanzan los temas.

A decir verdad, como todos los discos sobre los que he escrito, los escucho por primera vez a medida que voy escribiendo, y debo reconocer que hasta ahora, los 5 temas que llevo me han parecido tremendamente ligados unos entre otros, así dando la sensación de tema único que tanto cuesta encontrar, que tantos grupos intentan y que tan pocos consiguen. Y esta vez seguro que ni siquiera lo buscaron de cara al formato en el que está construido este trabajo.

Si bien hay cosas completamente nuevas, hay algun tema que se deja ver que tiene reminiscencias claras a temas anteriores, como puede ser “Gauze Für Zah“, que se parece demasiado al “No No No“. Ni idea de lo que quieren decir esos palabros alemanes.

Ah, y que no quede por mencionar el buen guiño del “Día de la marmota” en el videoclip de Landslide. No sé que demonios nos querrán decir con tal escenificación, pero el apunte era necesario. También hay que decir que en cuanto a vídeos musicales, siguen en su línea de humor habitual, como ya vimos en Santa Fé.

Sea como sea, como decía Zach Condon (líder de la banda), empezó a componer el disco cuando trasladó su viejo teclado Farfisa y se encerró en casa a componer con la entrada del invierno del 2016 –Tenéis toda la historia aquí

Resumiendo, este disco podría ser perfectamente la banda sonora para un buen roadtrip, o cualquier tipo de viaje que os parezca oportuno, ya me entendéis.

Y ahora ya, por hacer el buen spam, al final del artículo, para que no moleste demasiado, os recuerdo que van a actuar en el Vida Festival de Vilanova i la Geltrú el día 4 de julio.

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